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La Memoria histórica

La “memoria histórica”

Infinidad de preciosos productos pueblan nuestros mercados tentando la imaginación de los que por allí paseamos, en busca de ideas y sugerencias con las que mejorar la cocina del día a día. Hace no demasiado tiempo, nuestras madres y abuelas utilizaban solo los productos de temporada que llegaban a sus mercados, algo a considerar a tenor de los resultados que conseguían. Hoy, con productos de todos los lugares del mundo a nuestro alcance, la cocina ha perdido personalidad y sentido, emboscada en una maraña de nuevas técnicas y productos extraños, madurados en cámaras y tratados hasta la más absoluta insipidez. Es posible que tan deslumbrante oferta de productos “exóticos”, envueltos en llamativos papeles de celofán hayan distorsionado nuestra percepción de una cocina clara y sin adornos, llena de productos frescos y al alcance de cualquiera, llena de sabor y sustancia, la propia de los protagonistas que en ella usamos. ¿Y que productos usamos hoy en día en nuestra cocina?. Hagan ustedes una prueba: abran su nevera y enumeren los productos frescos, autóctonos, de temporada, los que se compran en el mercado y hagan lo mismo con el resto, los envasados, las latas, las conservas, los foráneos –tipo la banana-, los de gran superficie… estoy seguro que la desproporción se decanta hacia los de los código de barras. Y que no se me entienda mal ; tan necesarios son unos como los otros, pero defiendo que en la búsqueda de una cocina más auténtica y personal deberían primar los productos de mercado y de temporada, que, por desgracia, hoy en día ya no son lo mismo.

Inicio hoy aquí, en este blog , una serie de artículos para comentar aquellos productos que reúnan esas cualidades que los hacen ideales protagonistas de nuestras mesas, productos naturales, de temporada, esos que usted y yo podamos encontrar hoy por la mañana al bajar a la plaza o el jueves al mercado. Y para ello necesitamos su ayuda. Escríbannos y háblennos de los productos de su huerto, de su pueblo, de su mercado, y nosotros lo comentaremos aquí para el disfrute de todos. Tenemos que abrir las ventanas para ventilar tantas ideas contaminadas y que sean los aromas a flores, a sierra o a mar, a naturaleza, a frescura los que se adueñen de nuestras cocinas otra vez. Esto si que es una política de “memoria histórica”.

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Que a ustedes les aproveche.

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