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Austria revoluciona la crianza: Schön presenta las primeras barricas de roble y piedra del mundo


La innovación en el mundo del vino no siempre llega desde nuevas variedades o regiones emergentes. A veces, el verdadero salto está en el propio recipiente donde el vino envejece. Y eso es precisamente lo que acaba de lograr la bodega austriaca Schön, que ha presentado las que ya se consideran las primeras barricas híbridas del mundo hechas con madera de roble y fondos de piedra natural.


Una propuesta que une tradición y vanguardia en un solo concepto: la crianza clásica reinterpretada con geología.


Roble y piedra: una combinación inédita
El proyecto, desarrollado por el joven inventor Manuel Schön (29 años), consiste en barricas construidas con duelas de roble —austriaco, francés, alemán o croata— combinadas con fondos elaborados a partir de losas de piedra.
Estas piedras pueden ser:
pizarra
granito
y se eligen en función de la geología regional, aportando un vínculo directo entre el vino y el subsuelo del territorio.


Menos oxígeno, más precisión
La gran aportación de este sistema es el equilibrio entre dos mundos:
la microoxigenación y el estilo que aporta el roble tostado
el carácter reductor de la piedra, que deja pasar muy poco oxígeno
Según la bodega, esto permite obtener vinos con la complejidad de la crianza en madera pero con una expresión más pura, fresca y controlada.


El futuro: mármol y hormigón
Schön ya mira más allá. En próximas fases, el proyecto contempla incorporar:
fondos de mármol
recipientes de fermentación con losas de hormigón
abriendo una nueva categoría en la enología contemporánea: la barrica modular según el material y el efecto deseado.


Una nueva era para la crianza
Con esta presentación, Austria vuelve a situarse en la primera línea de la innovación vinícola europea, demostrando que incluso un elemento tan tradicional como la barrica aún puede reinventarse.
La crianza del futuro podría escribirse con madera… y también con piedra.