La bodega de Mendavia estrena una experiencia enoturística que permite catar vinos directamente de los depósitos, recorrer un monasterio del siglo XVI y descubrir una sala de crianza con capacidad para 31.000 barricas
7 de octubre de 2026 | Mundovino.net
Hay visitas a bodegas que consisten en recorrer instalaciones y escuchar una explicación. Y después están las que permiten meterse de verdad dentro del proceso de elaboración.
Barón de Ley apuesta ahora por esta segunda fórmula.
La bodega, situada en Mendavia (Navarra) y perteneciente a la D.O.Ca. Rioja, acaba de abrir sus puertas al enoturismo con una experiencia de aproximadamente una hora y media que propone algo especialmente interesante para cualquier aficionado al vino: probarlo antes de que esté terminado.
Porque aquí la visita no empieza y termina en una botella.
Del depósito a la copa
Uno de los grandes atractivos de la experiencia Barón de Ley abre las puertas de su monasterio: del vino en depósito a la copaes la posibilidad de catar vinos en rama directamente de los depósitos, cuando todavía se encuentran en proceso de elaboración.
Es una forma muy diferente de acercarse al vino. El visitante puede observar cómo se encuentra en una determinada fase de su evolución y, posteriormente, comparar esas sensaciones con tres vinos terminados de Barón de Ley.
La cata se completa, además, con ibéricos de bellota elaborados por Grupo Barón de Ley en Extremadura.
En Mundovino nos parece especialmente interesante esta parte de la visita porque permite explicar algo que muchas veces queda escondido detrás de una etiqueta: el vino no nace terminado. Cambia, se afina, gana complejidad y adquiere personalidad a lo largo de un proceso en el que cada decisión cuenta.
Un monasterio con más de cinco siglos de historia vinícola
El escenario tampoco es uno cualquiera.
La finca está presidida por un monasterio del siglo XVI, integrado en el proyecto de Barón de Ley y vinculado a una tradición vitivinícola que se remonta más de 500 años, cuando los monjes benedictinos ya elaboraban vino en este enclave.
La actual bodega nació en 1985, inspirada en el concepto de los châteaux franceses: una propiedad en la que viñedo, bodega y patrimonio forman parte de un mismo proyecto.
Y ahí está precisamente uno de los encantos de Barón de Ley: historia y elaboración contemporánea conviven en la misma finca.
31.000 barricas para entender la dimensión de Barón de Ley
Otro de los puntos fuertes del recorrido es su impresionante sala de crianza.
Barón de Ley dispone de capacidad para 31.000 barricas de 225 litros, una de las mayores instalaciones de este tipo del mundo y que la propia bodega sitúa como la segunda más grande.
Miles de barricas que permiten comprender, de un solo vistazo, hasta qué punto la crianza forma parte de la identidad de esta casa riojana.
Y no es casualidad. Desde sus comienzos, Barón de Ley ha apostado especialmente por la elaboración de Reservas y Grandes Reservas, recuperando la tradición de las largas crianzas asociada a los grandes vinos de Rioja.
El viñedo como punto de partida
La visita también pone el foco en la materia prima.
Barón de Ley cuenta con más de 600 hectáreas de viñedo propio, repartidas entre diferentes fincas de Rioja Alta y Rioja Oriental, y trabaja con diez variedades autóctonas de Rioja.
La dimensión del proyecto se completa con la selección manual de alrededor de 1,8 millones de kilos de uva cada año para sus vinos más premium.
Por eso, recorrer Barón de Ley es también recorrer una determinada manera de entender Rioja: desde la parcela hasta la crianza, controlando buena parte del camino que termina en la botella.
Una visita para descubrir cómo cambia el vino
La nueva propuesta enoturística tiene, en nuestra opinión, un punto diferencial: no se limita a enseñar dónde se hace el vino, sino que permite probar cómo está evolucionando.
Y eso cambia bastante la experiencia.
Probar un vino directamente de un depósito y después enfrentarlo a un vino terminado permite al visitante comprender, copa en mano, conceptos que sobre el papel pueden parecer abstractos: evolución, estructura, fruta, crianza, textura o equilibrio.
Es, en definitiva, una manera de beberse el proceso de elaboración.
Información práctica
La experiencia tiene una duración aproximada de 90 minutos y se realiza de martes a sábado, en español e inglés, con grupos de hasta 14 personas.
Las visitas están programadas a las 10:30 y 12:30 horas y tienen un precio de 30 euros por persona.
🍷 La mirada de Mundovino
Lo más interesante de esta nueva visita no es solamente entrar en una bodega con 31.000 barricas. Es poder probar el vino cuando todavía está haciéndose.
Y ahí Barón de Ley ofrece algo que no siempre está al alcance del visitante: ver, oler y catar la evolución del vino antes de que llegue a la botella.
Porque para entender un Rioja, a veces no basta con descorcharlo. Hay que conocer todo lo que ocurrió antes.


