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Bodegas Olarra completa con Olarra Crianza su recuperaciónde los Riojas finos y equilibrados de los años setenta


La bodega de Logroño amplia su gama fundacional con un Crianza y cierra
así el ciclo iniciado con Olarra Reserva y Olarra Gran Reserva


Bodegas Olarra presenta Olarra Crianza, un vino que da continuidad a la recuperación de su
marca fundacional, iniciada con motivo de su 50 aniversario. Su llegada completa, de
momento, el camino iniciado con Olarra Reserva y Olarra Gran Reserva: recuperar el perfil de aquellos vinos finos, equilibrados, complejos y acompañados por el tiempo que dieron prestigio a la denominación en los años setenta, considerada por muchos la época dorada del Rioja.


La bodega, fundada en Logroño en 1973, nació en un momento decisivo para la denominación,
cuando comenzó a consolidar la reputación internacional de unos Riojas elaborados con
paciencia, precisión y vocación de permanencia. Vinos de capa media, crianza larga, boca pulida y gran equilibrio, en los que la uva y el tiempo ocupaban el primer plano.
Olarra Crianza recoge ahora esa misma raíz desde una expresión más directa y abierta,
conseguida con la recuperación de prácticas tradicionales tanto en el viñedo como en la
bodega. Procede de Tempranillos viejos de parcelas seleccionadas en Rioja Alta y Rioja Media, donde se encuentran entreveradas otras variedades tradicionales como Garnacha y Viura.


Suelos pobres y poco productivos, no aptos para otros cultivos, que dan lugar a un vino de
gran finura aromática y marcado equilibrio.
Olarra Crianza se suma a Olarra Reserva y Olarra Gran Reserva para conformar una
arquitectura de marca breve y coherente. “Olarra Crianza nos permite cerrar el círculo de
recuperación de la marca”, explican desde la bodega, “con un vino que mantiene la misma idea de finura, equilibrio y crianza medida, pero desde una expresión más cercana y accesible ”.


Elegancia y complejidad aromática
La uva se cosecha en su punto óptimo de maduración para preservar aromas florales y frutales, así como la frescura. Los encubados son relativamente cortos y las fermentaciones se desarrollan entre 18 y 24 ºC, buscando más la elegancia que la extracción.


Las diferentes partidas envejecen por separado entre 14 y 16 meses en barricas de segundo y
tercer vino, evitando el predominio de la madera sobre las notas varietales.
El coupage definitivo se decide con criterios de cata. Después del embotellado, la crianza
reductiva en botellero aporta complejidad aromática, pule las texturas y prolonga el final en boca.


Olarra Crianza es un vino de capa media y tonos vivos. En nariz despliega un perfil complejocon frutos y flores rojas, matices balsámicos, recuerdos de pedernal y frutos secos. En boca destaca por su equilibrio, textura pulida, estructura firme y un final largo donde reaparecen por retronasal los aromas secundarios y terciarios.