Otazu, en un esfuerzo por reconstruir la identidad líquida de la Cuenca de Pamplona, ha presentado la recuperación exitosa de la variedad Berués. Este proyecto, iniciado en 2017, rescata una casta que fue columna vertebral del viñedo navarro antes de que la filoxera la borrara del mapa hace más de 150 años.
La recuperación ha sido posible gracias a una alianza estratégica entre la Bodega Otazu, la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y EVENA (Estación de Viticultura y Enología de Navarra). Esta iniciativa une la investigación científica con la mirada de futuro para conectar la historia con las nuevas generaciones.
Lo que en el siglo XIX fue una uva de implantación masiva y calidad valorada, hoy vuelve a ser una realidad enológica que busca devolver a Navarra una parte esencial de su patrimonio ampelográfico.
La recuperación se basa en la identificación de una «rareza ampelográfica» que en realidad fue la variedad dominante de la zona.
Permite a Otazu ofrecer un producto con una diferenciación histórica absoluta y una narrativa de «recuperación de memoria».
El respaldo de la UPNA y EVENA asegura que el material vegetal recuperado cumple con los estándares científicos y legales de la viticultura actual.
Cata del vino:
El vino presenta un color rojo púrpura vibrante. En nariz despliega notas florales, como flores azules y fresillas silvestres, sobre un fondo de frutos rojos silvestres.
En boca se muestra fresco, sápido, largo y fino, con una clara vocación de guarda. La variedad se caracteriza por su acidez y finura, con un perfil que combina tensión, textura aterciopelada y frescura.


