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REVOLUCIÓN EN LA ACEITUNA DE MESA: LA VARIEDAD EMPELTRE SE ACERCA AL UNIVERSO DEL VINO EN TERRA ALTA

Bot (Terra Alta) se convierte en laboratorio de innovación donde la tradición olivarera dialoga con técnicas enológicas para redefinir el futuro de la aceituna de mesa.

En un contexto donde la innovación marca el pulso del sector agroalimentario, el productor de aceitunas de mesa Blaiperis, ubicado en Bot (Terra Alta), ha puesto en marcha un proyecto pionero que trasciende los límites tradicionales entre vino y olivar.

Su objetivo: reinterpretar la fermentación de la aceituna Empeltre madura utilizando metodologías propias de la crianza vinícola.

La iniciativa no surge de la casualidad, sino de una reflexión técnica profunda: si la madera es capaz de aportar complejidad, textura y matices aromáticos al vino, ¿por qué no explorar su impacto en la fermentación de la aceituna?

Para ello, el proyecto ha contado con el asesoramiento del enólogo Joan Munné, director técnico de Raventós i Blanc, así como con la colaboración de la histórica botería Tonelería Torner (Vilafranca del Penedès), referente en la fabricación de grandes volúmenes y fudres tradicionales.

Microvinificación aplicada a la aceituna

El ensayo se ha desarrollado mediante el uso de barricas experimentales de 125 litros, concebidas originalmente para la crianza de vinos, pero adaptadas aquí como recipientes de fermentación para aceituna.

Se han empleado tres tipos de madera con perfiles sensoriales diferenciados:

Roble francés: estructura, especiado y complejidad

Castaño: rusticidad, notas vegetales y carácter tánico

Acacia: sutileza, perfil floral y menor impacto tánico

El objetivo ha sido evaluar la incidencia organoléptica de cada madera en el proceso fermentativo, abriendo la puerta a una nueva dimensión sensorial en la aceituna de mesa.

Un cambio de paradigma

Este proyecto no solo representa un avance técnico, sino también conceptual. Supone trasladar el lenguaje del vino —fermentación controlada, crianza, expresión del recipiente— a un producto históricamente tratado desde parámetros más estáticos.

En palabras de sus impulsores, se trata de “acercar la aceituna al mundo del vino, no como un ejercicio de moda, sino como una vía real de diferenciación y valorización del producto”.

Terra Alta: territorio de vanguardia

No es casualidad que esta iniciativa nazca en Terra Alta, una región que en los últimos años ha demostrado una notable capacidad para combinar tradición y modernidad. Este experimento posiciona al territorio no solo como referente vitivinícola, sino también como epicentro de innovación agroalimentaria.

Mirando al futuro

A la espera de los resultados finales, el sector observa con interés este proyecto, que podría marcar un antes y un después en la forma de entender la aceituna de mesa. Si los resultados confirman las expectativas, estaríamos ante el inicio de una nueva categoría: aceitunas de crianza, donde el origen, la madera y el tiempo juegan un papel determinante.