Navarra vive una de las vendimias más
singulares de las últimas décadas. La campaña 2026 ha pulverizado los calendarios tradicionales y ha llevado la recogida de uva hasta el mes de agosto. Con una previsión de 39,3 millones de kilos, un 14% más que en 2025, y las altas temperaturas acelerando la maduración, las bodegas afrontan una añada que habrá que seguir muy de cerca.
Hay vendimias que se recuerdan por la cantidad. Otras, por la calidad. Y algunas, como la de 2026 en Navarra, probablemente se recordarán por el calendario.
La vendimia de la D.O. Navarra arrancó durante la primera semana de agosto con la recogida de las primeras variedades blancas en localidades de Ribera Alta y Ribera Baja. Según las previsiones iniciales de EVENA, la campaña apunta a 39.367.879 kilos de uva, alrededor de un 14% más que los 33,7 millones de kilos registrados en 2025.
El Consejo Regulador la ha definido como la vendimia más temprana de la historia documentada de Navarra.
Y aquí está la cuestión que va más allá de una simple fecha: ¿estamos ante una excepción o ante el nuevo calendario del vino navarro?
David Palacios, presidente del Consejo Regulador de la D.O. Navarra, lo resumía recientemente con una frase contundente: “La vendimia en verano viene para quedarse”.
El calor ha cambiado el calendario
Las temperaturas elevadas y la evolución acelerada del ciclo vegetativo han obligado a las bodegas a tomar decisiones antes de lo habitual.
Pero no toda Navarra madura al mismo ritmo.
La D.O. Navarra reúne cinco zonas —Ribera Baja, Ribera Alta, Baja Montaña, Valdizarbe y Tierra Estella— y la respuesta del viñedo depende de factores como la variedad, la orientación, el tipo de suelo, la altitud y, especialmente, si hablamos de viñedo de secano o de regadío.
La situación resulta especialmente interesante en los secanos, más condicionados por el calor y la disponibilidad de agua.
El objetivo ya no es únicamente alcanzar una determinada graduación. El verdadero reto es encontrar el momento en el que azúcares, acidez, pH y madurez fenólica estén equilibrados.
Ahí es donde empieza el trabajo fino del viticultor y del enólogo.
Chivite ya ha terminado la vendimia
Entre las bodegas que ya han dado por finalizada la campaña se encuentra J. Chivite Family Estates.
La histórica firma navarra, con una trayectoria familiar vinculada al vino desde 1647, afronta así una de las vendimias más tempranas de su historia. Su actividad se articula alrededor de proyectos como Finca Legardeta, Colección 125 y Las Fincas, con una apuesta clara por la expresión del viñedo navarro.
Que Navarra vive una de las vendimias más haya terminado resulta especialmente significativo dentro de una campaña que está avanzando de forma muy desigual según las zonas y las parcelas.
Porque esta vendimia no tiene una única fecha.
Hay una vendimia de Ribera, otra de Tierra Estella, otra de Valdizarbe y, dentro de cada una, tantas vendimias como variedades y parcelas.
Inurrieta: las primeras blancas llegaron el 10 de agosto
Una de las imágenes que mejor resume el adelanto de esta campaña la encontramos en Bodega Inurrieta, en Falces.
La bodega anunció el 10 de agosto el comienzo de su vendimia 2026 con la entrada de las primeras uvas de Sauvignon Blanc. Inurrieta cuenta con 300 hectáreas de viñedo propio y trabaja seis variedades: Garnacha, Graciano, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Sauvignon Blanc.
La propia bodega calificó la uva recibida como sana y de gran calidad, con buenas sensaciones al inicio de la campaña.
Inurrieta llega además a esta vendimia con un importante reconocimiento internacional: once de sus vinos han alcanzado o superado los 90 puntos en la cata Navarra 2026 realizada por Beth Willard para Tim Atkin MW.
Ochoa y el primer mosto de Olite
Si existe un lugar donde la vendimia navarra se convierte en tradición, ese es Olite.
Durante la XXXV Fiesta de la Vendimia de Navarra, celebrada a finales de agosto, el enólogo Javier Ochoa realizó la valoración técnica del primer mosto de la campaña.
La conclusión fue positiva: buena sanidad de la uva y buenas características organolépticas del mosto. La fiesta reunió además a 28 bodegas de la D.O. Navarra, reflejando la diversidad del sector en la Comunidad Foral.
Ochoa vuelve a situarse así en el centro de la fotografía de una vendimia que en Navarra ya no puede analizarse únicamente desde el calendario tradicional.
¿Más uva significa mejor cosecha?
No necesariamente.
Los casi 39,4 millones de kilos previstos suponen una recuperación respecto a la complicada campaña de 2025, pero cantidad y calidad son conceptos diferentes.
El verdadero examen llegará cuando los mostos evolucionen y comiencen a definirse los vinos.
El calor puede favorecer una maduración rápida, pero también obliga a vigilar la pérdida de acidez y el equilibrio entre alcohol y frescura.
Por eso, en una campaña como esta, el dato de los kilos es solamente el principio de la historia.
Navarra ante un nuevo calendario
La vendimia 2026 deja una pregunta encima de la mesa que afecta al futuro de todo el sector: ¿se convertirá agosto en un mes habitual de vendimia en Navarra?
La respuesta de David Palacios apunta precisamente en esa dirección. El presidente de la D.O. Navarra considera que la vendimia en verano puede haber llegado para quedarse.
Y eso obliga a replantear muchas cosas: manejo del viñedo, fechas de poda, elección de variedades, orientación de las parcelas, disponibilidad de agua, horarios de trabajo y, sobre todo, decisiones cada vez más precisas sobre el momento exacto de la vendimia.
La verdadera valoración llegará en la copa
Todavía es pronto para poner una etiqueta definitiva a la añada 2026.
La fotografía actual habla de una vendimia excepcionalmente temprana, una previsión de producción superior a la de 2025 y una uva que, según las primeras valoraciones publicadas, está llegando en buenas condiciones sanitarias.
Pero el vino siempre tiene la última palabra.
Chivite ya ha terminado. Inurrieta fue de las primeras en ponerse en marcha. Ochoa ha valorado públicamente sus primeros mostos. Y muchas otras bodegas siguen escribiendo su propio capítulo de esta vendimia.
Ahora toca esperar.
Primero a las fermentaciones.
Después a los primeros vinos.
Y finalmente, a comprobar si aquella vendimia que comenzó en pleno verano acaba convirtiéndose también en una de las grandes añadas de Navarra.


