Hay momentos del ciclo de la vid en los que el cielo deja de ser un factor más y se convierte en una amenaza directa para la cosecha. La maduración de la uva es uno de ellos.
Cuando el grano comienza a acumular azúcares, pierde progresivamente firmeza y se acerca a la vendimia, una granizada puede provocar daños especialmente delicados: rotura de bayas, heridas en la piel, pérdida de racimos e incluso una rápida alteración del estado sanitario.
Y este riesgo no es teórico. Esta misma semana, el Priorat ha sufrido un episodio de granizo coincidiendo con el inicio de la vendimia.
El Priorat, pendiente del cielo
La fuerte tormenta registrada entre el lunes 24 y el martes 25 de agosto afectó a diferentes puntos del sur del Priorat y zonas próximas. Se registraron precipitaciones intensas, viento y piedra de considerable tamaño. En algunos puntos se acumularon alrededor de 59 litros por metro cuadrado en Els Guiamets, 55 en Bellmunt, 49 en Marçà y 42 en Falset.
La situación resulta especialmente delicada porque la vendimia ya está en marcha.
Las informaciones disponibles muestran una afectación muy irregular. Mientras desde la DOQ Priorat y la DO Montsant se señala que, en términos generales, los daños han sido limitados, Unió de Pagesos advierte de afecciones importantes en determinadas localidades y parcelas, especialmente en viñedos que todavía estaban pendientes de vendimiar.
Es una buena demostración de una realidad que conocemos bien quienes trabajamos con viñedo: una misma tormenta puede ser casi anecdótica en una parcela y muy dañina a pocos kilómetros.
¿Qué ocurre con la uva cuando recibe granizo?
El problema no es únicamente la pérdida física de granos.
Cuando el pedrisco golpea un racimo puede romper la piel de la baya, desprender parte de la pruina y provocar heridas. Si el grano está avanzado en maduración, además, tiene una mayor sensibilidad al aplastamiento.
A partir de ahí comienza la carrera contra el tiempo.
Una baya abierta es una puerta de entrada para microorganismos y, especialmente cuando las condiciones posteriores son cálidas y húmedas, puede favorecer el desarrollo de podredumbres, incluida la podredumbre gris causada por Botrytis cinerea.
Por eso, después de una granizada durante la maduración, el viticultor no solamente debe preguntarse:
¿Cuántos kilos hemos perdido?
También debe preguntarse:
¿Cómo evolucionará la uva que permanece en la cepa durante los próximos días?
El dilema: esperar o vendimiar
Aquí aparece una de las decisiones más complicadas de la campaña.
Si la uva estaba prácticamente madura, adelantar la vendimia puede ser la mejor estrategia para evitar que las heridas evolucionen hacia problemas sanitarios.
Pero vendimiar demasiado pronto también tiene consecuencias.
Puede significar entrar en bodega con una uva que todavía no ha alcanzado el equilibrio deseado entre:
azúcares
acidez
pH
madurez fenólica
madurez aromática
estado sanitario
Y en variedades tintas esto es especialmente importante.
El objetivo ya no es simplemente conseguir una determinada graduación alcohólica. El verdadero reto es encontrar el punto de equilibrio entre madurez y sanidad.
El granizo también puede alterar la calidad
Una tormenta no afecta únicamente al volumen de cosecha.
Los daños sobre la piel y el racimo pueden generar mostos procedentes de uvas golpeadas, aplastadas o parcialmente oxidadas. Si además existe contaminación microbiológica, la gestión en bodega se vuelve mucho más exigente.
La selección de uva adquiere entonces una importancia enorme.
La vendimia puede convertirse en una auténtica operación de selección.
Racimos sanos por un lado. Racimos dañados por otro. Y, cuando sea necesario, eliminación de las bayas rotas o afectadas antes de que entren en el proceso de elaboración.
Una vendimia cada vez más condicionada por el clima
Lo ocurrido en el Priorat llega además en un verano marcado por temperaturas elevadas y episodios meteorológicos extremos.
El calendario de vendimia se está adelantando en diferentes zonas. En Bizkaia, por ejemplo, el calor ha provocado un inicio excepcionalmente temprano de la campaña, mientras que otras regiones vitivinícolas también han comenzado antes de lo habitual.
Y mientras el calor acelera la maduración, las tormentas pueden aparecer de forma brusca.
Más velocidad de maduración y mayor incertidumbre meteorológica.
Es una combinación que obliga al viticultor y al enólogo a trabajar con una capacidad de reacción cada vez mayor.
Navarra tampoco es ajena
El problema no está únicamente en Cataluña.
Navarra ya ha sufrido varios episodios de granizo durante este mes de agosto. Agroseguro había recibido declaraciones correspondientes a 1.757 hectáreas dañadas tras las tormentas de los días 8 y 10 de agosto, con afecciones en zonas agrícolas de la Comunidad Foral.
En un momento en el que muchas parcelas se acercan a la vendimia, cada tormenta obliga a volver a mirar el viñedo, comprobar el estado de los racimos y decidir si esperar unos días sigue siendo la mejor opción.
El viñedo frente a un nuevo escenario
El granizo siempre ha formado parte de la viticultura. No es un fenómeno nuevo.
Lo que está cambiando es el contexto climático en el que aparece.
Después de periodos de calor intenso, sequía o estrés hídrico, una tormenta de gran intensidad puede generar un contraste extremo en muy poco tiempo.
El viticultor se encuentra así tomando decisiones cada vez más rápidas:
¿Vendimiamos? ¿Esperamos? ¿Seleccionamos? ¿Qué parcelas tienen prioridad? ¿Cómo está evolucionando la acidez? ¿Qué riesgo sanitario tenemos?
La viticultura del futuro tendrá mucho de tecnología, pero también seguirá teniendo algo tan antiguo como mirar al cielo.
Porque cuando la uva está madura, una tormenta de diez minutos puede cambiar el trabajo de todo un año.
🍇 En pocas palabras
El granizo durante la maduración no significa automáticamente una mala vendimia. El daño depende de la intensidad y localización de la tormenta, del estado de maduración, de la variedad, de la orientación de la parcela y, sobre todo, de cómo evolucione el viñedo después.
En el Priorat, estos días vuelven a recordarnos una verdad fundamental del mundo del vino:
la calidad empieza en la viña, pero muchas veces también depende de saber reaccionar a tiempo.
Fuentes consultadas: RTVE, Unió de Pagesos, Radio Falset, Diari de Tarragona y Consejo Regulador de la DOQ Priorat.


