¿Alguna vez has servido un rosado y te ha sorprendido ese perfume a fresas frescas? No es casualidad: la magia está en la uva y en la manera de elaborarlo.
✨ El origen
- Las uvas como Garnacha, Tempranillo o Syrah guardan en su interior moléculas aromáticas que también están presentes en frutas como la fresa o la frambuesa.
- Durante la fermentación, las levaduras crean ésteres (sí, suena técnico, pero en realidad son los responsables de que el vino huela como un campo de fresas al amanecer).
🍷 El secreto del rosado
El mosto pasa solo unas horas con las pieles de la uva: lo justo para teñirse de rosa y llenarse de aromas frutales.
Además, al fermentar en frío, esos aromas se conservan como si la fruta acabara de cortarse.
🌸 Curiosidad deliciosa
Ese aroma a fresa no viene de añadir fruta al vino (aunque lo parezca). Es tu cerebro jugando contigo: detecta las mismas moléculas que hay en una fresa o incluso en una gominola sabor fresa… ¡y hace el resto!
💡 MundoVino tip: la próxima vez que descorches un rosado joven, cierra los ojos y huele: puede que viajes sin darte cuenta a un puesto de frutas del mercado.
Foto: https://www.freepik.es/fotos-premium/mano-femenina-sosteniendo-copa-vino-fresas-fresas-sobre-pared-blanca_127696424.htm
Con ayuda de IA



